Realismo en blanco y negro. Tatuaje de Franky Lozano Valencia.

A mediados de los 70, durante la dictadura franquista, entró en España una serie infantil que también agitó conciencias. Raro es que el Nodo no la censurara por subversiva. La historia de Pippi Langstrump, Pipi Calzaslargas en España, también conocida como Pippilotta Viktualia Rullgardina Krusmynta. Su autora, Astrid Lindgren, se convirtió en un personaje influyente en su país, Suecia tras años luchando por la apertura del País. Y una vez expuesta esta pequeña introducción sobre el tema, entremos en materia, hablemos de tinta que es lo que nos importa.

Este retrato realista en blanco y negro de Franky Lozano compuesto por Pipi y su pequeño mono Tití, el Señor Nilsson, es uno de los pocos tatuajes que supera la propia fotografía. No lo digo gratuitamente, en seguida me explico. Fijaos en la definición de la fotografía, en la falta de detalle en muchos aspectos debido al alto contraste que tiene. Franky Lozano corrige con suma profesionalidad todos esos fallos gráficos durante la sesión de tatuaje. Salta a la vista lo que digo cuando comparas los ojos del mono, las pecas de Pipi, la profundidad de las miradas, etc. El tatuaje está más cuidado, más detallado que la propia fotografía de la que parte. Esas cosas sólo pasan cuando amas tu trabajo y te preocupa mejorar con cada trabajo que haces.

La composición es perfecta, la imagen está bien estructurada, las luces y las sombras equilibradas. La utilización de la propia piel como piel de retrato, en contraste con el tono del pelo y el oscuro del mono, conforman un marco que equilibra el peso de la imagen. Trabajos así son los que colocan a Franky Lozano como uno de los mejores tatuadores de Valencia. Lo podéis encontrar de lunes a viernes en “La tinta que habito”, el estudio donde trabaja cuando deja de recorrer los rincones más extraños de este mundo incierto.

 

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